El Cristianismo como "Muro de Carga" de la Democracia Estadounidense: Una Reflexión Crítica sobre el Papel de la Fe en la Sociedad Civil

Resumen

Este artículo examina la controvertida tesis de Jonathan Rauch en su libro "Cross Purposes: Christianity's Broken Bargain with Democracy", donde argumenta que el cristianismo funciona como un "muro de carga" en la democracia estadounidense. Rauch, un ateo declarado, sostiene que el declive del cristianismo amenaza la estabilidad democrática del país, contradiciendo su perspectiva anterior de 2003 que celebraba el surgimiento del "apateísmo". El análisis explora tres tipos de cristianismo identificados por Rauch: "delgado" (thin), "agudo" (sharp) y "grueso" (thick), examinando cómo cada uno afecta la salud democrática. El artículo evalúa críticamente esta tesis considerando evidencia histórica sobre creencias sobrenaturales en América, el papel del cristianismo en movimientos de justicia social, y las complejidades del declive religioso contemporáneo. Se concluye que aunque el cristianismo ha desempeñado roles importantes en la democracia estadounidense, la metáfora del "muro de carga" puede ser demasiado simplista para capturar las complejidades de la relación entre religión y democracia en una sociedad pluralista.

Introducción

En su última obra, "Cross Purposes: Christianity's Broken Bargain with Democracy", el periodista y académico Jonathan Rauch presenta una tesis provocadora: el cristianismo funciona como un "muro de carga" en la democracia estadounidense, y su declive amenaza la estabilidad del sistema democrático del país [1][2]. Esta metáfora arquitectónica sugiere que, al igual que un muro de carga sostiene la estructura de un edificio, el cristianismo ha proporcionado históricamente el soporte moral y cívico necesario para mantener las instituciones democráticas estadounidenses [8].

cristiana

La perspectiva de Rauch representa un giro significativo en su pensamiento [1]. En 2003, escribió un ensayo para The Atlantic celebrando el surgimiento del "apateísmo" —la indiferencia hacia la religión— como un avance civilizacional [1]. Ahora, más de dos décadas después, reconoce este trabajo como "la cosa más estúpida que jamás escribí" y argumenta que la secularización de América está socavando las bases mismas de su democracia [1][4].

Esta evolución intelectual refleja una preocupación creciente entre académicos y observadores políticos sobre las consecuencias no intencionadas del declive religioso en las sociedades occidentales [2][5]. El debate sobre el papel del cristianismo en la democracia estadounidense se ha intensificado particularmente en los últimos años, cuando el país ha enfrentado una polarización política sin precedentes, el surgimiento del nacionalismo cristiano y una crisis de confianza en las instituciones democráticas [3][6].

El Argumento Central: El Cristianismo como Infraestructura Democrática

La Metáfora del Muro de Carga

Rauch utiliza la metáfora del "muro de carga" para describir la función del cristianismo en la sociedad estadounidense, argumentando que "en la vida cívica estadounidense, el cristianismo es un muro de carga. Cuando se tambalea, todas las instituciones a su alrededor se estresan, y algunas de ellas también se tambalean" [2][8]. Esta analogía sugiere que el cristianismo no es simplemente una creencia privada, sino una estructura fundamental que sostiene el orden social y político [4][7].

La argumentación se basa en tres pilares principales [1]. Primero, Rauch sostiene que el declive de la religión ha llevado a los estadounidenses a importar "celo religioso a la política secular" [1][13]. Segundo, cree que el cristianismo está perdiendo su papel tradicional en la formación de la cultura, reflejando ahora la sociedad y cultura estadounidenses en lugar de influenciarlas [1]. Tercero, afirma que "no existe un sustituto secular para el significado y la base moral que proporciona la vida religiosa" [1][13].

El Contexto Histórico del Cristianismo Estadounidense

Para comprender la tesis de Rauch, es esencial examinar el papel histórico del cristianismo en la formación de la democracia estadounidense [19][21]. Los Padres Fundadores, aunque diversos en sus creencias religiosas, reconocieron la importancia de la religión para el funcionamiento de la república [21]. Muchos de ellos, incluyendo a Washington, Jefferson, Franklin, Madison y Monroe, practicaban una forma de deísmo, una creencia filosófica en un Dios racional y benevolente [18][21].

La relación entre cristianismo y democracia en Estados Unidos no ha sido uniforme ni sin tensiones [18][21]. La historia estadounidense está marcada por ejemplos tanto de la fe cristiana sirviendo como catalizador para el progreso social como de su uso para justificar la opresión [17][18]. El movimiento abolicionista del siglo XIX fue impulsado en gran medida por convicciones cristianas, con líderes como William Wilberforce y organizaciones como la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur desempeñando roles cruciales [17][19].

El Surgimiento de los "Nones" y sus Implicaciones

La Transformación del Paisaje Religioso Estadounidense

Una de las tendencias más significativas en la sociedad estadounidense contemporánea es el crecimiento exponencial de los "nones" —aquellos que no se identifican con ninguna religión organizada [23][24]. Entre 2007 y 2024, el porcentaje de adultos estadounidenses que se describían como cristianos disminuyó del 78% al 62%, mientras que los religiosamente no afiliados aumentaron del 16% al 29% durante el mismo período [23]. Datos más recientes muestran que los nones ahora representan el 28% de la población estadounidense, convirtiéndose en el grupo religioso más grande del país [26].

Esta transformación demográfica es particularmente pronunciada entre los jóvenes adultos [23][29]. Solo el 45% de los estadounidenses de 18 a 29 años se identifican como cristianos, mientras que el 44% no tienen afiliación religiosa [23]. En contraste, el 78% de los estadounidenses de 65 años o mayores se identifican como cristianos [23][29]. Alan Cooperman, director de investigación religiosa del Pew Research Center, observa que este es "un cambio social amplio" que se extiende a todas las partes del país y de la población [23].

Diversidad Dentro de los "Nones"

Es crucial reconocer que los "nones" no constituyen un grupo monolítico [24][26]. La investigación de Pew muestra que dentro de este grupo, el 17% se identifica como ateo, el 20% como agnóstico, y el 63% eligió "nada en particular" [24]. La mayoría de los nones creen en Dios o en un poder superior, pero muy pocos asisten regularmente a servicios religiosos [24][26]. También muestran actitudes matizadas hacia la religión: la mayoría dice que la religión hace algún daño, pero muchos también piensan que hace algo de bien [24].

La Tipología de Rauch: Cristianismo "Delgado", "Agudo" y "Grueso"

Cristianismo "Delgado" (Thin Christianity)

Rauch distingue entre tres tipos de cristianismo en Estados Unidos contemporáneo [9][11]. El cristianismo "delgado" se refiere a las denominaciones principales que han desarrollado un cristianismo secularizado que se ha convertido en un bien de consumo [11][13]. Este tipo de cristianismo se caracteriza por su falta de distintividad teológica y su tendencia a reflejar la cultura estadounidense dominante en lugar de desafiarla [10][11].

Las "Siete Hermanas de la Línea Principal" —incluyendo la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, la Iglesia Metodista Unida, la Iglesia Unida de Cristo, y otras— ejemplifican este cristianismo "delgado" [9][10]. Estas denominaciones, caracterizadas por su liberalismo teológico, han experimentado declives significativos en la membresía durante las últimas décadas [10]. Como observa un crítico, "el objetivo no era hacer mejores seguidores de Jesús sino hacer buenos ciudadanos de la comunidad" [10].

Cristianismo "Agudo" (Sharp Christianity)

El cristianismo "agudo" representa lo que Rauch describe como el "cristianismo de guerra cultural" [11][13]. Este tipo se caracteriza por el miedo a perder su papel cultural predominante en la sociedad estadounidense y la creencia de que "la próxima elección es la que acabará con el cristianismo tal como lo conocemos" [13]. Se vuelve más pequeño, más paranoico y temeroso sobre su futuro [13].

Rauch cita cómo los cristianos blancos se han "fusionado" esencialmente con el Partido Republicano como ejemplo de este fenómeno [13]. El apoyo abrumador de los evangélicos a Donald Trump, después de criticar el carácter de Bill Clinton durante el escándalo de Monica Lewinsky, reveló una hipocresía en el evangelicalismo estadounidense que muchos no habían visto antes [11][13].

Cristianismo "Grueso" (Thick Christianity)

Para el cristianismo "grueso", Rauch cita a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) como ejemplo a seguir [13]. Aunque reconoce que la mayoría de los cristanos conservadores no ven a los mormones como un grupo cristiano, Rauch afirma que los SUD sobresalen en enseñar a su gente "cómo se acercaría Jesús a la política" [13]. Este tipo de cristianismo se caracteriza por tres fundamentos: no tener miedo, ser como Jesús, y perdonarse unos a otros [7][13].

Los Santos de los Últimos Días han colocado la Constitución en el corazón de sus enseñanzas espirituales, considerándola como un documento inspirado por Dios [13]. Durante el período que llevó a la inauguración del Presidente Biden, el cuerpo gobernante de la iglesia SUD instó a los miembros a "honrar las instituciones y procesos democráticos, y obedecer, honrar y sostener la ley" [13].

El Papel Histórico del Cristianismo en los Movimientos de Justicia Social

El Movimiento Abolicionista

Contrario a las generalizaciones sobre la religión como una fuerza inherentemente conservadora, el cristianismo ha sido fundamental en muchos de los movimientos de justicia social más importantes de Estados Unidos [17][19]. El movimiento abolicionista del siglo XIX fue impulsado en gran medida por convicciones cristianas profundas [19]. Solo gradualmente, desde mediados del siglo XVIII en adelante, tomó forma un movimiento abolicionista cristiano, comenzando con los cuáqueros estadounidenses [19].

Figuras notables como Benjamin Lay, John Woolman y Anthony Benezet fueron tan tenaces en desafiar a sus hermanos de fe que en 1754 los cuáqueros de Filadelfia renunciaron oficialmente a la práctica de poseer esclavos [19]. Los abolicionistas mantuvieron que, a largo plazo, el cristianismo era incompatible con la institución de la esclavitud [19].

El Movimiento de Derechos Civiles

El papel del cristianismo en el movimiento de derechos civiles estadounidense es igualmente significativo [17][19]. La religión fue crucialmente importante para el movimiento de derechos civiles, liderado por el pastor cristiano Dr. Martin Luther King Jr. [19]. La Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur, una organización religiosa a la que pertenecía King, ayudó a encabezar las protestas [19].

King fue fuertemente influenciado por el éxito del movimiento no violento del hindú Mahatma Gandhi para la independencia india, llamando el mensaje de Gandhi "profundo y electrizante" [19]. Los manifestantes de derechos civiles estudiaron y practicaron los métodos de protesta no violenta de Gandhi, con el entrenamiento que incluía no reaccionar a provocaciones violentas [19].

La Crítica a la Tesis de Rauch: Creencias Sobrenaturales en Contexto Histórico

La Persistencia de Creencias Paranormales

Una de las debilidades más significativas en el argumento de Rauch es su suposición de que las "pseudo-religiones" y las creencias sobrenaturales son fenómenos nuevos que han surgido como resultado del declive del cristianismo tradicional [1]. Sin embargo, la evidencia histórica sugiere que los estadounidenses han mantenido creencias cuasi-religiosas y sobrenaturales a lo largo de la historia, incluso durante períodos de mucha mayor religiosidad que la actual [1].

Una encuesta Gallup de 1991, cuando el 90% de los estadounidenses aún se identificaban como cristianos, encontró una amplia gama de creencias paranormales y sobrenaturales [1]. Casi la mitad creía en la percepción extrasensorial (ESP), el 36% creía en la telepatía, el 29% creía que las casas podían estar embrujadas, el 26% creía en la clarividencia y el 25% creía en la astrología [1]. Incluso en casos donde estas creencias contradecían las enseñanzas cristianas tradicionales, como la reencarnación, proporciones significativas de cristianos las aceptaban [1].

Fenómenos Sobrenaturales en la América "Cristiana"

La popularidad de prácticas como la astrología y la lectura del tarot no es un desarrollo reciente, y las religiones paganas como la Wicca se originaron y se extendieron en el medio temeroso de Dios del siglo XX [1]. La creencia en OVNIs y encuentros extraterrestres surgió en las décadas de 1940 y 1950, una era cuando más del 90% de los estadounidenses eran cristianos [1]. Estos datos desafían la narrativa de Rauch de que las creencias no cristianas son un fenómeno post-secular [1].

El Impacto de la Secularización en los Valores Democráticos

La Paradoja de la Secularización

La investigación sobre el impacto de la secularización en la democracia presenta resultados complejos y a veces contradictorios [15][28]. Algunos estudios sugieren que el aumento de la secularización de la sociedad no minimiza las tensiones religiosas y políticas, sino que contribuye al crecimiento del extremismo político, la xenofobia y los valores antidemocráticos [15]. Sin embargo, el declive de la religiosidad ha sido acompañado en años recientes por un aumento alarmante en valores antidemocráticos y un aumento en la polarización [15].

Alan Cooperman del Pew Research Center observa que "las personas activas en organizaciones religiosas son más propensas a donar a organizaciones y hacer voluntariado (incluso no religiosas) y más propensas a estar involucradas en la sociedad cívica" [14]. Por lo tanto, una preocupación es que haya menos participación en la sociedad cívica [14][28].

El Capital Social y la Religión

La participación religiosa es una fuente importante de capital social de puente de identidad, ya que puede servir como una rúbrica para los tipos de conexiones que unen a personas de diferentes trasfondos socioculturales [28]. Robert Putnam argumentó que el capital social se genera a través del compromiso en asociaciones cívicas, incluyendo organizaciones religiosas [28].

La investigación existente muestra que un rico stock de capital social a menudo se asocia con consecuencias sociales positivas tanto para individuos como para la sociedad, desde beneficios en salud y prosperidad económica hasta prevención efectiva del crimen y mejor servicio comunitario [28]. El declive de la participación religiosa, por lo tanto, puede tener consecuencias no intencionadas para la cohesión social y la estabilidad democrática [28].

El Nacionalismo Cristiano como Amenaza a la Democracia

Definición y Características

El nacionalismo cristiano representa una distorsión particular del cristianismo que plantea amenazas significativas a la democracia estadounidense [3][5]. La ideología nacionalista cristiana, particularmente cuando es sostenida por estadounidenses blancos, es fundamentalmente antidemocrática porque su objetivo no es el "gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", sino el poder específicamente para "verdaderos estadounidenses como nosotros" [17].

Esta ideología busca socavar el fundamento mismo de la democracia: el voto [17]. Como explicó Paul Weyrich, cofundador de la Mayoría Moral, en una conferencia de 1980: "Muchos de nuestros cristianos tienen lo que llamo el síndrome goo-goo. Buen gobierno. Quieren que todos voten. Yo no quiero que todos voten... nuestro poder en las elecciones aumenta candidamente a medida que disminuye la población votante" [17].

Manifestaciones Contemporáneas

El nacionalismo cristiano se manifestó dramáticamente durante el ataque al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021, cuando el mundo fue testigo de la violencia de la turba perpetrada por estadounidenses ondeando banderas cristianas, vestidos con ropa cristiana y diciendo oraciones cristianas [17]. Algunos participantes en la violencia de ese día "lo hicieron en nombre de Jesucristo" [17].

En años recientes, la fe cristiana ha sido distorsionada y aprovechada en defensa de líderes autoritarios que buscan erosionar las libertades esenciales para una democracia próspera [17]. Algunos cristianos elogian entusiásticamente a líderes y regímenes dictatoriales [17].

La Separación de Iglesia y Estado: Principios Fundacionales y Realidades Contemporáneas

Los Principios Jeffersonianos

La relación entre cristianismo y democracia en Estados Unidos está enmarcada por el principio de separación de iglesia y estado, parafraseado de Thomas Jefferson y utilizado en discusiones de las Cláusulas de Establecimiento y Libre Ejercicio de la Primera Enmienda [21]. Jefferson escribió sobre "construir un muro de separación entre la Iglesia y el Estado", expresando la comprensión de la intención y función de esta enmienda [21].

Sin embargo, la implementación práctica de esta separación ha sido compleja y controvertida [17][21]. Más de la mitad de los adultos estadounidenses (55%) expresan un apoyo claro al principio de separación de iglesia y estado [21]. Esta cifra sugiere que, mientras que la separación es ampliamente aceptada en principio, su aplicación específica sigue siendo objeto de debate [21].

Desafíos Contemporáneos

En décadas recientes, los estadounidenses han visto erosionarse sus derechos civiles y humanos duramente ganados bajo el pretexto de la "libertad religiosa" [17]. Numerosas órdenes ejecutivas, acciones de agencias y decisiones recientes de la Corte Suprema han socavado principios legales establecidos desde hace mucho tiempo y protecciones de libertad religiosa [17].

Los tribunales han construido esfuerzos para reforzar las exenciones religiosas a las leyes de derechos civiles, en detrimento del acceso a servicios de salud reproductiva y otros, derechos de negociación colectiva, justicia ambiental, igualdad LGBTQ y trato igualitario para minorías religiosas y personas no religiosas [17].

Alternativas Seculares y sus Limitaciones

La Búsqueda de Significado Post-Religioso

Una de las preguntas centrales planteadas por la tesis de Rauch es si existen sustitutos seculares adecuados para las funciones que la religión ha desempeñado tradicionalmente en la sociedad estadounidense [1][13]. Rauch argumenta que "no existe un sustituto secular para el significado y la base moral que proporciona la vida religiosa" [1][13].

Esta afirmación es controvertida y merece examen crítico [15]. Los humanistas seculares y otros han argumentado durante mucho tiempo que es posible derivar significado, propósito y orientación moral de fuentes no religiosas [15]. Sin embargo, la evidencia empírica sobre la efectividad de estos sustitutos seculares para proporcionar la cohesión social y el compromiso cívico tradicionalmente asociados con la religión organizada es mixta [15][28].

La Religión Civil Estadounidense

El sociólogo Robert Bellah desarrolló el concepto de "religión civil estadounidense" en 1967, argumentando que existe una religión civil monoteísta no sectaria dentro de Estados Unidos con símbolos sagrados extraídos de la historia nacional [21]. Esta religión civil incluye la veneración de documentos como la Constitución, la Declaración de Independencia y la Carta de Derechos como escrituras sagradas del orden político estadounidense [21].

La religión civil estadounidense proporciona roles cuasi-religiosos centrales a sus presidentes y honores a sus mártires, como Abraham Lincoln y los soldados muertos en la Guerra Civil estadounidense [21]. Sin embargo, sigue siendo una pregunta abierta si esta religión civil puede proporcionar la base moral y el sentido de propósito que Rauch argumenta son esenciales para la estabilidad democrática [21].

Implicaciones para el Futuro de la Democracia Estadounidense

Escenarios Futuros

El debate sobre el cristianismo como "muro de carga" de la democracia estadounidense plantea preguntas importantes sobre el futuro del país [4][27]. Si Rauch tiene razón en que el cristianismo es esencial para la estabilidad democrática, entonces el declive continuo de la religiosidad podría presagiar problemas adicionales para las instituciones estadounidenses [4]. Sin embargo, datos recientes sugieren que el crecimiento de los "nones" puede haberse estancado, con las generaciones más jóvenes no siendo significativamente menos religiosas que la generación anterior [27].

Existen escenarios alternativos donde las instituciones democráticas estadounidenses puedan adaptarse y encontrar nuevas fuentes de legitimidad y cohesión social que no dependan del cristianismo tradicional [15]. La diversidad religiosa creciente de Estados Unidos, incluyendo el crecimiento de religiones no cristianas y la secularización, podría llevar a nuevas formas de pluralismo que fortalezcan en lugar de debilitar la democracia [15][24].

El Desafío del Pluralismo

Uno de los desafíos clave para el futuro de la democracia estadounidense es cómo mantener la cohesión social y los valores compartidos en una sociedad cada vez más diversa religiosamente [15][30]. Una democracia estable requiere pluralismo moral, la aceptación e integración de diversas perspectivas morales [15].

Cuando una sociedad reconoce y respeta la variedad de fundamentos morales presentes dentro de su población, fomenta la tolerancia y mitiga la polarización [15][30]. Según Tocqueville, sin el apoyo prominente de la religión, la democracia misma forma una especie de religión política orgánica, produciendo sus propias suposiciones morales inquebrantables que guían la vida política dentro de una democracia [30].

Conclusión: Repensando el Papel de la Religión en la Democracia

Evaluación de la Tesis de Rauch

La tesis de Jonathan Rauch sobre el cristianismo como "muro de carga" de la democracia estadounidense plantea preguntas importantes y desafiantes sobre el papel de la religión en la sociedad civil [1][2]. Su argumento de que el declive del cristianismo está socavando las bases de la democracia estadounidense merece seria consideración, particularmente dados los desafíos contemporáneos que enfrenta el país [4][5].

Sin embargo, varios aspectos de su argumento son problemáticos [1]. Su afirmación de que las creencias "pseudo-religiosas" son un fenómeno nuevo que ha surgido en respuesta al declive cristiano es contradecida por evidencia histórica que muestra que tales creencias han coexistido con el cristianismo tradicional durante siglos [1]. Además, su caracterización del cristianismo como una fuerza unificadora pasa por alto las formas en que las divisiones denominacionales y teológicas han contribuido a la polarización política [3][18].

Lecciones Históricas

La historia estadounidense proporciona ejemplos tanto del cristianismo sirviendo como catalizador para el progreso social como de su uso para justificar la opresión [17][19]. El movimiento abolicionista y el movimiento de derechos civiles demuestran el potencial del cristianismo para inspirar justicia social y reformas democráticas [19]. Sin embargo, el nacionalismo cristiano contemporáneo muestra cómo la fe puede ser distorsionada para servir fines antidemocráticos [17].

El Camino hacia Adelante

En lugar de lamentar simplemente el declive del cristianismo tradicional, puede ser más productivo considerar cómo las diversas tradiciones religiosas y seculares de Estados Unidos pueden contribuir a la vitalidad democrática del país [13][15]. Esto podría incluir el reconocimiento de que diferentes comunidades pueden derivar sus compromisos democráticos de diferentes fuentes —ya sean cristianas, judías, musulmanas, budistas, humanistas seculares o de otras tradiciones [15][21].

Como observa Rauch, "hay algunas personas que toman una actitud fatalista hacia la iglesia y dicen que está demasiado lejos. Ha perdido su audiencia... Pero aquí está lo que digo: creo que he aprendido que hay enseñanzas en el núcleo del cristianismo que son hermosas y verdaderas. No tienes que creer en Jesús para creerlas. Puedes creer en James Madison para creerlas porque son similares, y eso no es coincidencial" [13].

Reflexiones Finales

La metáfora de Rauch del cristianismo como "muro de carga" de la democracia estadounidense, aunque provocativa, puede ser demasiado simplista para capturar las complejidades de la relación entre religión y democracia [1][2]. En lugar de depender de una sola tradición religiosa para sostener la democracia, Estados Unidos podría beneficiarse de un enfoque más inclusivo que reconozca las contribuciones potenciales de múltiples tradiciones para la vida cívica [15][21].

La estabilidad democrática no depende necesariamente de una tradición religiosa particular, sino de un compromiso compartido con valores democráticos como la igualdad, la tolerancia, el estado de derecho y la participación cívica [20][21]. Estos valores pueden ser cultivados y sostenidos por una variedad de instituciones —religiosas y seculares— trabajando en conjunto para promover una cultura democrática saludable [20][28].

El futuro de la democracia estadounidense no reside en el reavivamiento de una forma particular de cristianismo, sino en la capacidad del país para navegar exitosamente su creciente diversidad religiosa y secular mientras mantiene los valores fundamentales que hacen posible la vida democrática [15][24]. Esto requerirá diálogo continuo, compromiso y un reconocimiento de que la fortaleza de la democracia estadounidense radica no en su homogeneidad religiosa, sino en su capacidad para acomodar y integrar múltiples perspectivas dentro de un marco constitucional compartido [21][30].

Referencias

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  4. "Reevaluating Christianity's bargain with democracy, with Jonathan Rauch." Niskanen Center, 4 de marzo de 2025.
  5. "Jonathan Rauch: The Christianity-Democracy Break Up." Commonwealth Club, 10 de febrero de 2025.
  6. "Jonathan Rauch | The Christianity-Democracy Break Up." Commonwealth Club, 29 de junio de 2021.
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Imagen: Craiyon
2025/06/23